El  grupo ha llegado a la ciudad de Luao en compañía de Glehn, un simpático y amable mercader amigo de Barlan. Como destino, necesitaban llegar a la casa de otro comerciante, Ferebar, para que este les ayudase a seguir con su periplo.

Atravesar la ciudad no es tarea fácil, puesto que la marea de gente, más aún en vísperas de la gran feria, hace que tengan que tomar caminos alternativos. No obstante, consiguen llegar a la finca de Ferebar, pero este les guarda una gran sorpresa.

Ferebar – 2ª parte

Anuncios