Hola a tod@s!!

Durante el último mes, aquellos que hayáis visitado el blog, habréis visto que lo he tenido un poco abandonado, o al menos, que no he colgado los capítulos de KIS correspondientes, que suelo poner cada 7 – 10 días. La razón es simple, falta de tiempo real para hacer nada. Me explico.

Un poco por poner en antecedentes, por circunstancias de la vida, yo trabajo en Contabilidad y Finanzas de una gran empresa (como currito, claro, que nadie piense que soy director financiero ni nada por el estilo) y dentro de mis labores está, entre otras cosas, el gestionar los gastos de viaje de toooda la compañía. Esto me obliga a estar una semana al mes con altos niveles de estrés y un horario algo más extenso del habitual, más o menos hasta las 19:00 h. Sin embargo, ha coincidido en estos últimos días el cierre de año fiscal de mi empresa, lo que significa, para aquellos que no tengan idea de lo que hablo, un número ingente de facturas a emitir y contabilizar, informes, cuadres de cifras, inspecciones, balances, provisiones, saldos, cierres de cuentas y un larguísimo etcétera. Esto nos ha obligado a mi departamento a realizar un esfuerzo titánico de veinte días con jornadas de 12 a 14 horas, con algo menos de una hora diaria para comer y tomar un café. Aunque se supone que nos lo deberían compensar de alguna manera, todos sabemos que no será suficiente.

Por otro lado está el negocio familiar, una pequeña perfumería que regenta mi mujer, pero soy yo quien hace las labores de diseño gráfico para los folletos, las tarjetas, etcétera, lo cual también lleva su tiempo. Todo junto a las preocupaciones lógicas de un negocio propio.

Y más de uno dirá “¿Y a mí que coño me importa? Como si todos no tuviéramos problemas?”

Efectivamente.

La finalidad de escribir esto no es el puro desahogo personal (tal vez un poco sí), sino la reflexión que plantea. Nos pasamos gran parte de la vida en nuestra formación, estudiando y esforzándonos por aprender una serie de cosas que luego aplicaremos en nuestra vida futura. Sin embargo, por desgracia, un gran porcentaje de gente acaba trabajando en algo completamente diferente a aquello para lo que fue preparado. Después, cuando conseguimos acceder a un empleo, o creamos una pequeña empresa, ésta nos absorbe casi por completo. Y si por desgracia no trabajas en aquello que te gusta, tus posibilidades de hacerlo en el futuro se reducirán exponencialmente. Cuesta muchísimo más acceder a ese empleo que quieres, si no lo haces desde un principio.

También es cierto que depende mucho del área en el que te muevas. En mi caso, yo estudié animación 2D y 3D, y entiendo que en nuestro país, este campo sea aún más difícil. Pero salvando las distancias, creo que se puede extrapolar al resto de campos laborales.

Personalmente, no renunciaré a la animación o a encontrar ese modo de vida soñado, porque si lo hacemos ¿qué nos queda? Desde mi punto de vista, sería una derrota aplastante y me niego a ser derrotado por las circunstancias. Cada uno deberíamos plantearnos lo que estamos haciendo con nuestra vida de vez en cuando, valorar lo que tenemos, lo que queremos y si es posible conseguirlo. Debe haber retos y obstáculos que salvar en el camino, pero lo más importante es el estar dispuesto a afrontar esos retos.

Si aplicamos todo esto al mundo del rol, que al fin y al cabo es en el que se engloba este blog, ¿no ocurrirá un poco esto? Sé que la pregunta puede traer cola, pero me imagino que debe haber millones de usuarios capaces de crear mundos fantásticos, sistemas perfectos y diseños que hacen que se te ponga la carne de gallina, pero que por sus circunstancias, no pueden desarrollar esas ideas, o simplemente, se han rendido en vista de que su proyecto no va a alcanzar el nivel y la popularidad deseados y prefieren invertir su tiempo en otra cosa. Espero estar equivocado.

Yo no tengo grandes aportaciones al mundo del rol, solamente un juego (ambientación + reglas)  modesto, al que probablemente juegue únicamente yo con mi grupo y esa especie de novela fantástica de la que cuelgo una parte cada cierto tiempo, y que escribo enteramente por hobby, pero es lo que me gusta, así que lo seguiré haciendo, porque creo que tiene su valor. Tal vez no sea posible devolver al rol la popularidad de años atrás, pero tampoco pienso que “esté muerto”. Sigue habiendo miles de usuarios que cada día juegan, compran o asisten a jornadas que mantienen muy vivo este mundillo.

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