¡Hola!
Ya han pasado 4 días desde que las jornadas Ludo Ergo Sum 2015 cerraron sus puertas un año más. Y una vez superada la resaca del evento, ahora que tengo un hueco, vuelvo a contarte mi experiencia.
En esta ocasión, como en las anteriores, podemos decir que han sido todo un éxito. El domingo pude preguntar el número total de asistentes en todo el fin de semana y la cifra era nada más y nada menos de que 2.300 ¡2.300 personas pasaron por allí!
Menuda pasada…
Cuando llegué el viernes me encontré con esta impresionante cola sólo para recoger el formulario de inscripción. Se estaba montando una carpa exterior para ampliar las plazas y se habían organizado actividades fuera, como rol en vivo o ¡esgrima con sables láser! Y dentro el ambiente no podía pintar mejor.
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Cierto es que el número que me tocó este año, para haber llegado a la misma hora que en 2014, era mucho menor, pero la cantidad de gente que había para apuntarse a todas las actividades era enorme. De media se tardaba entre 30 y 40 minutos de espera para apuntarse, y no sería porque los camisetas naranjas no currasen, porque como siempre, iban a toda pastilla.
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Este año también tenía programadas 3 partidas de Quiúnéi para viernes tarde y sábado completo. Con la cantidad de gente que había, tuvimos que esperar las mesas de rol en general a que llegaran todos los jugadores, pero al final se llenaron, creo, el 100% de las mesas y pudimos empezar.
El viernes tuve a este simpático grupo que jugaron la aventura de “La Niebla”. Pese a no conocer el juego (perfecto, porque para eso hago esto, para que lo conozcan) aprendieron la mecánica rápidamente y pudieron disfrutar de ello. Cómo no, en seguida empezaron a usar poderes e intentar cosillas y cómo no, dos de ellos (Rén-Shous) se transformaron encerrados en una celda para intentar salir. Por supuesto, no resistieron el cambio y ambos al tiempo entraron en un frenesí destructivo que les llevo, primero a intentar comerse entre ellos y matar al resto, después a abrirse paso a base de zarpazo en mitad de un tumulto. Pero al final todo salió bien, pudieron escapar y regresar al mundo, pero sobre todo, pudieron disfrutar del juego y pasar un rato divertido. Y un dato más, con este grupo batí mi record de jugador más joven en las jornadas, pues uno de ellos tenía 14 añitos sólo.
¡Gracias chicos y chica!
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El sábado la cosa pintaba igual: mucha gente, muchos jugadores y mogollón de actividades donde elegir.
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Para la partida del sábado vinieron 3 de los 5 jugadores y la cosa salió perfectamente. Jugaron “La Secta”, una aventura de investigación con un final un tanto inesperado. Sin embargo, los tres se las apañaron muy bien para investigar y al final consiguieron el objetivo que se les había marcado ¡Bravo!
¡Gracias a los 3!
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Llegó la tarde del sábado y se desató la locura. No había un hueco libre en todo el recinto. La carpa de fuera estaba abarrotada de más gente en torneos y probando juegos de mesa. Yo tenía partida para 5 jugadores ¡y se sentaron 6 a mi mesa! Había tanta gente que apenas podíamos escucharnos hablar.
A los 6 les tocó la aventura “Reyes antiguos” y fue todo un derroche de fuerza. Para esta ocasión, las fichas pre-generadas eran de un nivel Maestro, no Aprendices como suele ser habitual, y debo decir que todo salió estupendamente. Resultaba fácil jugar unos Pjs ya avanzados y en todo momento interpretaron sus roles estupendamente. Me sorprendió que no fueran del mismo grupo de amigos (ni siquiera de la misma ciudad) y sin embargo, jugaron juntos como si no fuera la primera vez. Fue muy, muy divertido.
¡Gracias chicas y chicos!
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Salí por la noche algo cansado, con la voz tomada por el esfuerzo, pero muy, muy contento. Me lo había pasado genial en el día y medio que llevaba. Y voy yo, y me encuentro a la gente con sus sables láser. ¡Espectacular!
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El domingo ya fue otra cosa. Al no tener programado nada, fuimos después de comer y descansar. Estuvimos jugando a un jueguecillo de mesa y luego el sorteo. Para colmo, ¡nos llevamos un premio! (bueno, técnicamente se lo llevó la hermana de mi novia, pero ya se sabe que todo queda en familia y se comparte… Muaaahahahajajajaja). Se llevó el juego de rol de Blacksad. Me encantan esos cómics…
Bueno, como resumen diré que la primera impresión se cumplió con creces. 2300 personas pasaron, vieron, jugaron y disfrutaron de unas grandiosas jornadas. Sólo me queda agradecer a los Camisetas Naranjas su enorme trabajo, pues gracias a ellos, todo esto es posible. Y cómo no, una vez más, a todos y a todas que os habéis apuntado a probar Quiúnéi. De corazón espero que os lo pasaseis tan bien como yo, porque al fin y al cabo, para eso hacemos estas cosas los que diseñamos un juego de rol, para que os divirtáis.
¡Hasta el año que viene Proyecto Ludo Ergo Sum!
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